Marina Abramovic + Adidas

¿Un dúo inverosímil? Ni mucho menos. Para muestra un botón.

Puede que a alguien le sorprenda, y a otros no, claro, sobre todo después de que la artista, capaz de llevar al límite lo físico y lo mental con su propio cuerpo en sus performance, hiciese un video con Lady Gaga presentando el método  de meditación Abramovic.

Ahora los señores de Adidas le han propuesto  hacer una versión de su trabajo “Work Relation” de los setenta, donde se transmite a través de la obra de la artista un mensaje deportivo relacionado con el mundial de futbol: “el trabajo en equipo es más perseverante y disciplinario”.

Y con esto surge la crítica a la artista que se vende a Adidas para mostrar su trabajo. Y claro, eso no es un artista de los de verdad.  Seamos realistas, en pleno siglo XXI en un mundo más que capitalista la idea del artista romántico  libre, sin ataduras, que solo vive para y por su arte queda  un poco lejana. Hoy en día hay artistas que quieren enriquecerse con sus trabajos y si surgen encargos, ¿porqué no aceptarlos? Ahora, que el encargo sea de una multinacional… ahí entra en juego la moral de cada uno, o la necesidad, que sabré  yo. En mi opinión no debería sorprendernos que existan artistas que parece que creen sus obras con el objetivo de sacarle el máximo partido económico, existe una oferta y demanda, si lo hacen es porque alguien lo paga, alguien valora su arte sin tener en cuenta ese hecho. Aunque no estoy muy a favor de la creación artística con el principal objetivo de sacar el máximo dinero,  no creo que por ello sean peores artistas.

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Ferrán Adrià y elBulli. Riesgo, Libertad y Creatividad.

Comer es un placer y no hay que engañarse más, pero en qué momento pasa la comida de ser una necesidad básica  a ser algo extraordinario, la cocina de ser  cotidiana a algo único, y además pasa a estar expuesto en museo? En la exposición del Palacio Robert de Barcelona titulada “Ferrán Adrià y el Bulli. Riesgo Libertad y creatividad” nos da la respuesta.

A partir de un largo recorrido por diferentes ámbitos  con fotografías, videos, documentos,  proyecciones y elementos varios, nos llevan desde los orígenes del Bulli como chiringuito hasta el restaurante que cerró su cocina hace menos de un año.  Nos introducen en el  mundo de Ferran Adriá y del Bulli, nos dan a conocer como evolucionó la cocina del restaurante hasta llegar a la denominada cocina de vanguardia, la cual no reside en plato grande escasa comida sino en descubrir ese sexto sentido que propone Ferrán Adrià a partir de la construcción de un nuevo lenguaje  en la cocina. Desde el razonamiento y la reflexión lleva el juego, la ironía, la metáfora, el recuerdo, etc.  y nos lo pone sobre la mesa.   El cocinero  realiza un proceso creativo mediante la búsqueda de un método y  de forma espontanea e inconsciente dando lugar a la idea que se llevará a cabo.  A esto ya no se le puede llamar cocinar, Ferrán Adrià crea.

La exposición termina con dos ámbitos muy interesantes en los que se refleja el trabajo multidisciplinar que se realizaba en el Bulli  en contacto con el diseño grafico, industrial, la arquitectura, la ciencia e incluso podemos escuchar música  de la cocina o opiniones de artistas de la talla de Richard Hamilton sobre el Bulli y Ferrán Adrià el cual no escatima en halagos.  Y finalmente terminamos con los postres y una emotiva despedida de todos los que forman el Bulli en su última cena.  Uno sale del Palacio Robert con un  gran apetito y entendiendo porque a Ferrán Adrià dejó de llamársele cocinero y para pasar a denominarlo creador.

Históricamente comida y arte han tenido una relación la cual encontramos en el género del bodegón y su evolución, la naturaleza muerta empezó siendo una mimesis de realidad para llegar a ser un imagen simbólica del intelecto y el alma, y a poder proporcionar experiencias extraordinarias.  Actualmente la comida y la cocina se exhibe como una nueva forma de arte donde creatividad, innovación, sentimiento, novedad y libertad se unen dando lugar a un nuevo arte, y en eso estamos, en un momento en que los diferentes agentes y los diferentes poderes legitimadores andan empujando la concina de vanguardia hacia el mundo del arte.